Conservación de los recuerdos

 

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Foto del Hôtel de Ville de Paris, enero 2016

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”.

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”. Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronópios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Conservación de los recuerdos
Julio Cortázar / Historias de Cronópios y de Famas

Bajo el cielo de París
Vuela una canción
Ha nacido el día de hoy
En el corazón de un niño
Bajo el cielo de París
Caminan los enamorados
Su felicidad se alza
Sobre un aire hecho para ellos

Bajo el puente de Bercy
Un filósofo sentado
Dos músicos, algunos curiosos
Y miles de personas
Bajo el cielo de París
Hasta la noche cantarán
El himno de un pueblo apasionado
De su vieja ciudad

Cerca de Notre Dame
A veces se cuece un drama
Sí, pero en París
Todo tiene arreglo
Algunos rayos
Del cielo de verano
El acordeón
De un marinero
La esperanza florece
En el cielo de París

Bajo el cielo de París
Discurre un río alegre
Duerme por las noches
A los vagabundo y mendigos
Bajo el cielo de París
Los pájaros del Señor
Vienen del mundo entero
Para charlar entre ellos

Y el cielo de París
Tiene su propio secreto
Tras veinte siglos está enamorado
De nuestra isla Saint Louis
Cuando le sonríe
Se pone su hábito azul
Cuando llueve sobre París
Es porque está triste
Cuando está muy celoso
De sus millones de amantes
Rugen sobre nosotros
Sus estridentes truenos
Pero el cielo de París
No es cruel durante mucho tiempo
Para que lo perdonemos
Nos regala un arco iris

 

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